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Grandes quiebras bancarias · Capítulo 5

Credit Suisse: cómo 167 años de historia bancaria terminaron en una fusión forzosa de emergencia

Credit Suisse no colapsó de la noche a la mañana como Silicon Valley Bank: llevaba años acumulando escándalos, pérdidas multimillonarias y una fuga silenciosa de clientes. Lo que sí ocurrió de la noche a la mañana, en marzo de 2023, fue el final: un matrimonio forzoso con su eterno rival UBS, orquestado por el gobierno suizo en un solo fin de semana para evitar que la crisis se extendiera al resto del sistema financiero europeo.

Respuesta corta

Credit Suisse, fundado en 1856 y una de las entidades financieras consideradas sistémicamente importantes a nivel global, fue absorbido de emergencia por su rival UBS en marzo de 2023, tras años de escándalos y pérdidas que habían erosionado gravemente la confianza de sus clientes e inversores, incluido el colapso del fondo Archegos Capital en 2021 (que le costó unos 5.500 millones de dólares) y el escándalo del fondo Greensill Capital. El detonante final llegó cuando, apenas días después del colapso de Silicon Valley Bank, su principal accionista (el Banco Nacional Saudí) descartó públicamente aportar más capital, desatando una fuga masiva de depósitos. El regulador suizo orquestó en un único fin de semana la compra de Credit Suisse por parte de UBS, y en el proceso anuló por completo unos 17.000 millones de dólares en bonos de deuda contingente convertible (AT1), una decisión que sacudió a los mercados globales de deuda bancaria.

Una década de escándalos que erosionaron la confianza, mucho antes de 2023

A diferencia de las quiebras repentinas de Silicon Valley Bank o Barings Bank, el colapso de Credit Suisse fue el desenlace de años de erosión acumulada. El banco, fundado en 1856 y considerado durante generaciones uno de los pilares de la banca privada suiza, arrastraba una larga cadena de escándalos: multas por facilitar evasión fiscal a clientes estadounidenses, un escándalo de espionaje interno entre sus propios ejecutivos, y una rotación constante de directivos que transmitía inestabilidad en la cúpula del banco.

El golpe más costoso llegó en marzo de 2021, cuando el colapso del family office Archegos Capital Management, que había construido posiciones apalancadas ocultas a través de varios bancos, incluido Credit Suisse, le costó al banco unos 5.500 millones de dólares en pérdidas. Ese mismo año, el banco también se vio golpeado por el colapso de los fondos ligados a Greensill Capital, una firma de financiación de la cadena de suministro en la que Credit Suisse había invertido dinero de sus clientes.

Cómo el colapso de un banco regional estadounidense reactivó el miedo en Europa

Cuando Silicon Valley Bank colapsó el 10 de marzo de 2023, los inversores de todo el mundo empezaron a preguntarse qué otras entidades financieras podían tener vulnerabilidades ocultas similares. Credit Suisse, ya debilitado por años de escándalos y con salidas netas de depósitos de clientes que ya venían acelerándose desde finales de 2022, se convirtió de inmediato en el principal sospechoso en Europa.

El 15 de marzo de 2023, apenas cinco días después de la intervención de SVB, el presidente del Banco Nacional Saudí, uno de los mayores accionistas de Credit Suisse, declaró en una entrevista televisada que su entidad no aportaría más capital al banco suizo, alegando restricciones regulatorias sobre el porcentaje de propiedad que podía tener en una entidad extranjera. Aunque la respuesta era técnicamente razonable, los mercados la interpretaron como una señal de que ni siquiera su mayor accionista confiaba en el futuro del banco, y la acción de Credit Suisse se desplomó de inmediato.

El fin de semana en que Suiza orquestó una boda forzosa entre rivales

💡 Ejemplo 1De rivales centenarios a una fusión en 48 horas

durante el fin de semana del 18 y 19 de marzo de 2023, el Banco Nacional Suizo y el regulador financiero FINMA presionaron a UBS, el mayor banco suizo y eterno rival de Credit Suisse, para que aceptara adquirirlo antes de la apertura de los mercados asiáticos el lunes por la mañana, temiendo que un nuevo día de pánico bancario pudiera desencadenar una crisis financiera de alcance europeo o incluso global.

El acuerdo, anunciado la noche del domingo 19 de marzo de 2023, valoraba Credit Suisse en unos 3.000 millones de francos suizos, una fracción de lo que había valido el banco años antes, y venía respaldado por líneas de liquidez y garantías estatales por decenas de miles de millones de francos para facilitar la operación y tranquilizar a los mercados.

La decisión que sacudió al mercado global de deuda bancaria: los bonos AT1 a cero

La parte más controvertida del acuerdo no fue la fusión en sí, sino una decisión regulatoria asociada: FINMA ordenó anular por completo, hasta dejarlos sin ningún valor, unos 17.000 millones de dólares en bonos de capital adicional de nivel 1 (conocidos como AT1 o 'CoCo bonds', un tipo de deuda diseñada para absorber pérdidas en momentos de crisis bancaria), mientras que los accionistas de Credit Suisse, que normalmente deberían absorber pérdidas antes que los bonistas en cualquier jerarquía de capital estándar, sí recibieron una compensación (aunque muy reducida) en acciones de UBS.

Esta inversión del orden habitual de prelación de pérdidas (bonistas de AT1 a cero, accionistas con algo de compensación) generó un shock inmediato en el mercado global de bonos AT1 de otros bancos europeos, cuyo precio se desplomó ante el temor de que reguladores de otros países pudieran aplicar el mismo criterio en una crisis futura, obligando a varios bancos centrales europeos a salir a aclarar públicamente que en sus jurisdicciones el orden de prelación tradicional se respetaría.

  • Bonos AT1 de Credit Suisse: unos 17.000 millones de dólares anulados por completo, a cero.
  • Accionistas de Credit Suisse: recibieron una compensación reducida en acciones de UBS.
  • Consecuencia: una inversión inusual del orden habitual de prelación de pérdidas que sacudió al mercado de deuda bancaria europeo.

La lección: la confianza se pierde lentamente, y después de golpe

El caso de Credit Suisse combina dos lecciones que ya vimos por separado en esta serie. Como en Lehman Brothers, una acumulación de años de decisiones de riesgo cuestionables y escándalos reputacionales terminó pasando factura de golpe. Y como en Silicon Valley Bank, una vez que la confianza se rompe públicamente, el colapso puede materializarse en cuestión de días, no de meses, sin importar el tamaño ni la antigüedad de la institución.

El desenlace también confirmó una idea que atraviesa toda esta serie: los reguladores de 2023 actuaron con una rapidez y una disposición a intervenir de forma contundente muy distinta a la indecisión que rodeó la quiebra de Lehman en 2008, aunque las decisiones tomadas bajo esa presión, como la anulación de los bonos AT1, generaron consecuencias imprevistas propias.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué quebró Credit Suisse?

Por la acumulación de años de escándalos y pérdidas (incluido el colapso de Archegos Capital en 2021, que le costó unos 5.500 millones de dólares) que erosionaron gravemente la confianza de clientes e inversores, hasta que la onda expansiva del colapso de Silicon Valley Bank en marzo de 2023 provocó una fuga masiva de depósitos que el banco ya no pudo resistir.

¿Qué fue el colapso de Archegos Capital y cómo afectó a Credit Suisse?

Archegos era un family office que había construido posiciones apalancadas muy grandes y ocultas a través de varios bancos. Cuando colapsó en marzo de 2021, Credit Suisse, que le había prestado una parte significativa de esa exposición, sufrió pérdidas de unos 5.500 millones de dólares.

¿Cómo se resolvió finalmente la crisis de Credit Suisse?

El regulador suizo orquestó durante el fin de semana del 18 y 19 de marzo de 2023 la adquisición forzosa de Credit Suisse por parte de su rival UBS, valorando el banco en unos 3.000 millones de francos suizos, respaldada por garantías y líneas de liquidez estatales.

¿Qué pasó con los bonos AT1 de Credit Suisse?

El regulador suizo FINMA anuló por completo unos 17.000 millones de dólares en bonos AT1, dejándolos sin ningún valor, mientras que los accionistas del banco sí recibieron una compensación reducida en acciones de UBS, invirtiendo el orden habitual de prelación de pérdidas entre bonistas y accionistas.

¿Por qué fue tan controvertida la decisión sobre los bonos AT1?

Porque normalmente los accionistas deberían absorber pérdidas antes que los bonistas en cualquier jerarquía de capital estándar. Invertir ese orden generó un shock en el mercado global de bonos AT1 de otros bancos europeos, ante el temor de que el mismo criterio pudiera aplicarse en crisis futuras.

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