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Grandes quiebras bancarias · Capítulo 2

Barings Bank: cómo un solo operador de 28 años hundió el banco más antiguo de Inglaterra

Barings Bank financió las guerras napoleónicas, la compra de Luisiana por parte de Estados Unidos y a la propia Corona británica durante 233 años. En 1995, un único operador de 28 años destinado en su oficina de Singapur lo hizo desaparecer en cuestión de semanas, ocultando pérdidas crecientes en una cuenta que él mismo había bautizado con el número de la suerte china: 88888.

Respuesta corta

Barings Bank, fundado en 1762 y uno de los bancos de inversión más antiguos y prestigiosos de Reino Unido, colapsó en febrero de 1995 después de que Nick Leeson, un operador de 28 años en su oficina de Singapur, acumulara pérdidas de aproximadamente 827 millones de libras (unos 1.300 millones de dólares) en operaciones no autorizadas con derivados sobre el índice Nikkei, ocultándolas durante años en una cuenta de errores interna conocida como '88888'. Las pérdidas superaban la totalidad del capital del banco. Barings fue vendido a la entidad holandesa ING por la simbólica cifra de una libra esterlina, y Leeson fue detenido, extraditado y condenado a seis años y medio de prisión en Singapur.

Un banco que financió guerras, imperios y una compra de territorio histórica

Fundado en Londres en 1762, Barings Bank fue durante más de dos siglos una de las instituciones financieras más respetadas del mundo. Financió al gobierno británico durante las guerras napoleónicas, participó en la financiación de la compra de Luisiana por parte de Estados Unidos en 1803, y llegó a gestionar parte de los activos personales de la familia real británica. Era, en palabras de la época, un banco 'demasiado respetable para quebrar'.

Esa reputación centenaria es lo que hace tan extraordinario que su desaparición no viniera de una crisis macroeconómica ni de una mala estrategia corporativa, sino de las acciones de un único empleado de 28 años en una oficina relativamente pequeña en Singapur.

La cuenta 88888: cómo Nick Leeson ocultó sus pérdidas durante años

Nick Leeson había sido enviado a Singapur para dirigir las operaciones de Barings Futures, con el mandato oficial de realizar arbitraje de bajo riesgo entre los futuros del índice Nikkei cotizados simultáneamente en la bolsa de Singapur (SIMEX) y en la de Osaka, aprovechando pequeñas diferencias de precio entre ambos mercados. En lugar de eso, Leeson comenzó a tomar posiciones especulativas direccionales mucho más arriesgadas, apostando por la dirección futura del mercado japonés.

Cuando esas apuestas empezaron a generar pérdidas, en lugar de reportarlas, Leeson las ocultó en una cuenta interna de errores con el número 88888 (el ocho es un número asociado a la buena suerte en la cultura china), que había convencido a sus superiores de que dejaran de revisar. Usó esa cuenta durante años para esconder pérdidas crecientes, mientras sus superiores en Londres, deslumbrados por los beneficios que sí reportaba en sus operaciones oficiales, lo consideraban una estrella emergente del banco.

  • Mandato oficial: arbitraje de bajo riesgo entre los futuros del Nikkei en Singapur y Osaka.
  • Actividad real: apuestas direccionales especulativas de alto riesgo sobre el mercado japonés.
  • Mecanismo de ocultación: una cuenta interna de errores (número 88888) nunca auditada con el rigor necesario.

El terremoto que convirtió un problema grave en una catástrofe

💡 Ejemplo 1Cuando la mala suerte se suma al riesgo oculto

el 17 de enero de 1995, un terremoto devastador sacudió la ciudad japonesa de Kobe, provocando una caída brusca e inesperada del índice Nikkei. Leeson, que ya mantenía posiciones apalancadas apostando a que el mercado se mantendría estable o subiría, vio cómo sus pérdidas ocultas se multiplicaban de la noche a la mañana. En un intento desesperado por recuperar las pérdidas, aumentó aún más el tamaño de sus apuestas, exactamente el patrón de comportamiento que analizamos en nuestro capítulo sobre el exceso de confianza al invertir: cuanto más grande era el agujero, más arriesgaba para intentar taparlo antes de que alguien lo descubriera.

Para cuando la dirección de Barings en Londres comprendió la magnitud real del problema, las pérdidas acumuladas en la cuenta 88888 ascendían a unos 827 millones de libras, prácticamente el doble del capital disponible del banco.

La venta por una libra y la huida de Leeson

Con pérdidas superiores a todo su capital, Barings Bank se declaró insolvente el 26 de febrero de 1995. El Banco de Inglaterra intentó organizar un rescate privado durante el fin de semana, pero ningún comprador quiso asumir el pasivo sin garantías adicionales. Finalmente, el grupo financiero holandés ING adquirió Barings por la cifra simbólica de una libra esterlina, asumiendo a cambio sus pasivos y su red de oficinas.

Nick Leeson había huido de Singapur en cuanto la situación se hizo insostenible, pero fue detenido pocos días después en el aeropuerto de Fráncfort, Alemania. Tras un largo proceso de extradición, fue devuelto a Singapur, donde se declaró culpable de fraude y fue condenado a seis años y medio de prisión, de los que cumplió aproximadamente cuatro.

La lección: el riesgo operacional puede ser tan letal como el riesgo de mercado

El caso de Barings introdujo en el vocabulario financiero el término 'rogue trader' (operador descontrolado) y se convirtió en el ejemplo de referencia sobre 'riesgo operacional': el riesgo de que fallos internos de control, y no solo movimientos adversos del mercado, puedan destruir una institución entera. El fallo estructural más citado fue que Leeson controlaba simultáneamente la mesa de operaciones y el área de liquidación y control de esas mismas operaciones (front office y back office), una combinación de funciones que ningún banco debería permitir hoy en día precisamente por lo que este caso demostró.

Décadas después, casos con el mismo patrón (un único operador ocultando pérdidas crecientes con la esperanza de recuperarlas antes de ser descubierto) han seguido apareciendo en la banca, desde el caso de Jérôme Kerviel en Société Générale en 2008 hasta el de Kweku Adoboli en UBS en 2011, una prueba de que la lección de Barings, pese a ser tan conocida, sigue siendo difícil de aplicar del todo en la práctica.

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Preguntas frecuentes

¿Quién era Nick Leeson?

Un operador de derivados de 28 años que dirigía las operaciones de Barings Futures en Singapur, con el mandato oficial de hacer arbitraje de bajo riesgo, pero que en realidad tomó posiciones especulativas no autorizadas que acabaron hundiendo el banco.

¿Qué era la cuenta 88888?

Una cuenta interna de errores que Leeson usó para ocultar pérdidas crecientes de sus operaciones no autorizadas durante años, evitando que sus superiores en Londres detectaran el problema hasta que ya era demasiado tarde.

¿Cuánto dinero perdió Barings Bank?

Aproximadamente 827 millones de libras (unos 1.300 millones de dólares), una cifra que superaba la totalidad del capital disponible del banco, lo que provocó su insolvencia inmediata.

¿Qué pasó con Barings Bank después de la quiebra?

Fue vendido al grupo financiero holandés ING por la cifra simbólica de una libra esterlina, que asumió sus pasivos y su red de oficinas. La marca Barings sobrevivió durante años como parte de ING antes de pasar a otras manos.

¿Qué es el riesgo operacional que ilustra este caso?

Es el riesgo de que fallos en los controles internos de una organización, como permitir que una misma persona controle tanto las operaciones como su liquidación y supervisión, puedan causar pérdidas catastróficas independientemente de si el mercado se mueve a favor o en contra.

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