El banco que conocía a todo el mundo en Silicon Valley
Silicon Valley Bank no era un banco cualquiera: durante décadas había sido la entidad de referencia para startups tecnológicas y fondos de capital riesgo en Estados Unidos, llegando a tener relación bancaria con cerca de la mitad de las startups tecnológicas y de ciencias de la salud respaldadas por capital riesgo del país. Su modelo de negocio giraba en gran medida en torno a atraer los depósitos que esas startups recibían tras rondas de financiación multimillonarias.
Durante el boom tecnológico de 2020 y 2021, con tipos de interés cercanos a cero y una avalancha de capital riesgo fluyendo hacia startups, los depósitos de SVB se dispararon. El banco, buscando rentabilizar ese exceso de liquidez, invirtió una parte muy significativa en bonos del Tesoro estadounidense y titulizaciones hipotecarias a largo plazo, activos considerados extremadamente seguros en cuanto a riesgo de impago.
El riesgo que nadie miraba: qué pasa con bonos 'seguros' cuando suben los tipos
Un bono del Tesoro es efectivamente muy seguro frente al riesgo de que el gobierno no pague, pero no está libre de otro riesgo distinto: si compras un bono a largo plazo con un tipo de interés fijo bajo, y después los tipos de interés del mercado suben con fuerza, el valor de mercado de ese bono cae, porque nadie pagaría el precio original por un instrumento que rinde menos que las nuevas alternativas disponibles. Este es precisamente el riesgo de tipos de interés que explicamos en nuestra guía de renta fija.
Cuando la Reserva Federal subió los tipos de interés de forma más agresiva que en cualquier otro periodo de las últimas cuatro décadas a lo largo de 2022, la cartera de bonos a largo plazo de SVB perdió una parte sustancial de su valor de mercado. Mientras esas pérdidas permanecieran solo 'sobre el papel' (sin necesidad de vender los bonos antes de su vencimiento), el banco podía seguir operando con normalidad. El problema llegaría si alguna vez se veía obligado a venderlos antes de tiempo.
36 horas: la corrida bancaria más rápida de la historia moderna
el 8 de marzo de 2023, SVB anunció que había vendido una parte de su cartera de bonos con una pérdida de 1.800 millones de dólares, y que necesitaba ampliar capital para reforzar su balance. Lejos de tranquilizar al mercado, el anuncio confirmó los peores temores de sus clientes: el banco tenía un problema real de solvencia, no solo de liquidez temporal.
Como más del 90% de los depósitos de SVB superaban el límite de 250.000 dólares que garantiza el FDIC (el fondo de garantía de depósitos estadounidense) en caso de quiebra, sus clientes corporativos tenían un incentivo muy fuerte para retirar su dinero de inmediato, en lugar de esperar a ver qué pasaba. La noticia se propagó en cuestión de horas a través de grupos de WhatsApp de fundadores de startups y de inversores de capital riesgo influyentes en redes sociales, algunos de los cuales aconsejaron públicamente a sus empresas participadas retirar sus fondos cuanto antes. El 9 de marzo, los clientes intentaron retirar 42.000 millones de dólares en un solo día. Los reguladores intervinieron el banco a la mañana siguiente, el 10 de marzo de 2023.
- 8 de marzo de 2023: SVB anuncia una venta de bonos con pérdidas y una ampliación de capital.
- 9 de marzo de 2023: los clientes intentan retirar 42.000 millones de dólares en un solo día.
- 10 de marzo de 2023: los reguladores intervienen el banco, apenas 36 horas después del anuncio inicial.
La respuesta relámpago de los reguladores, muy distinta a la de 2008
A diferencia de la lentitud y las dudas que rodearon el caso de Lehman Brothers en 2008, los reguladores estadounidenses actuaron con una rapidez inusual: el mismo fin de semana de la intervención, la Reserva Federal, el Tesoro y el FDIC anunciaron conjuntamente que garantizarían la totalidad de los depósitos de SVB, incluidos los que superaban el límite legal de 250.000 dólares, para evitar que el pánico se extendiera a otros bancos regionales estadounidenses con perfiles de clientes similares.
Esta decisión, justificada por el riesgo de contagio sistémico al sector de bancos regionales, generó un intenso debate sobre el llamado 'riesgo moral': si el gobierno garantiza sistemáticamente incluso los depósitos no asegurados cuando un banco quiebra, ¿qué incentivo tienen los grandes depositantes corporativos para vigilar la solvencia real de su banco antes de confiarle su dinero?
La lección: la concentración de clientes puede ser tan peligrosa como la concentración de activos
El colapso de SVB no se debió a inversiones fraudulentas ni a apuestas exóticas, sino a una combinación de riesgo de tipos de interés mal gestionado y una base de clientes extraordinariamente concentrada (startups y fondos de capital riesgo, todos conectados entre sí y capaces de coordinar una reacción casi instantánea). Esa concentración, que durante años había sido la gran ventaja competitiva del banco, se convirtió en su mayor vulnerabilidad en el momento de crisis.
El caso demostró que, en la era de las redes sociales y la banca digital, una corrida bancaria ya no necesita colas físicas como las de Northern Rock en 2007: puede completarse en horas, con miles de clientes moviendo su dinero simultáneamente desde sus teléfonos móviles, sin necesidad de pisar nunca una sucursal.
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Preguntas frecuentes
Porque había invertido gran parte de sus depósitos en bonos a largo plazo cuyo valor de mercado cayó con fuerza al subir los tipos de interés en 2022, y cuando tuvo que reconocer esas pérdidas vendiendo parte de la cartera, provocó un pánico entre sus clientes que desembocó en una corrida bancaria en menos de 36 horas.
Porque su base de clientes (startups y fondos de capital riesgo) estaba muy conectada entre sí a través de redes sociales y grupos de mensajería, lo que permitió que el pánico se propagara y que miles de clientes retiraran su dinero digitalmente en horas, sin necesidad de colas físicas.
Más del 90% de los depósitos superaban el límite de 250.000 dólares que garantiza el FDIC. Sin embargo, los reguladores decidieron garantizar la totalidad de los depósitos, incluidos los no asegurados, para evitar un contagio a otros bancos regionales.
Es el riesgo de que el valor de mercado de un bono a largo plazo con tipo fijo caiga cuando suben los tipos de interés generales, porque ese bono rinde menos que las nuevas alternativas disponibles en el mercado, incluso si el emisor del bono no tiene ningún riesgo de impago.
Es la preocupación de que, si el gobierno garantiza sistemáticamente incluso los depósitos no asegurados cuando un banco quiebra, los grandes depositantes corporativos pierdan el incentivo para vigilar la solvencia real de su banco antes de confiarle su dinero.