Un modelo de crecimiento construido sobre financiación prestada, no sobre depósitos
La banca tradicional se financia principalmente con los depósitos de sus clientes: dinero relativamente estable, disperso entre miles de cuentas, que rara vez se retira todo a la vez. Northern Rock, en cambio, había adoptado un modelo de negocio conocido como 'originar para distribuir': concedía hipotecas y las agrupaba después en paquetes que titulizaba y vendía a inversores institucionales, obteniendo así el dinero fresco necesario para seguir concediendo nuevas hipotecas a un ritmo mucho más rápido que sus competidores tradicionales.
Este modelo funcionó extraordinariamente bien mientras los mercados de financiación mayorista permanecieron abiertos y baratos, permitiendo a Northern Rock crecer mucho más rápido que bancos con modelos de negocio más conservadores. El problema, invisible durante los años de bonanza, era que dependía casi por completo de que otras instituciones financieras siguieran dispuestas a prestarle dinero, día tras día, sin interrupción.
Agosto de 2007: el grifo de la financiación mayorista se cierra de golpe
En agosto de 2007, la crisis de las hipotecas subprime estadounidenses (que analizamos en profundidad en nuestra guía de la crisis financiera de 2008) empezó a extender la desconfianza entre bancos de todo el mundo. Ningún banco sabía con certeza cuánta exposición tenían sus competidores a activos tóxicos ligados a esas hipotecas, así que, por precaución, dejaron de prestarse dinero entre sí con la misma facilidad de antes.
Para un banco tradicional, financiado con depósitos, esto habría sido incómodo pero manejable. Para Northern Rock, que dependía de renovar constantemente su financiación mayorista a corto plazo, fue letal: de un día para otro, dejó de poder obtener el dinero que necesitaba para seguir operando con normalidad.
La filtración que desató las colas frente a las sucursales
al quedarse sin acceso a financiación mayorista, Northern Rock se vio obligado a solicitar una línea de liquidez de emergencia al Banco de Inglaterra, en su papel de prestamista de última instancia. Esta ayuda, pensada precisamente para evitar un colapso desordenado, se filtró a la BBC la noche del 13 de septiembre de 2007, antes de que el banco pudiera comunicarlo de forma controlada.
Al conocer que su banco necesitaba ayuda del banco central, miles de clientes de Northern Rock hicieron cola frente a las sucursales durante los días siguientes para retirar sus ahorros, temiendo perder su dinero. Fue la primera corrida bancaria clásica, con colas físicas y clientes visiblemente angustiados, que Reino Unido presenciaba desde el colapso del banco Overend, Gurney and Company en 1866, casi siglo y medio antes.
De la garantía pública a la nacionalización completa
El gobierno británico intentó primero contener el pánico garantizando públicamente todos los depósitos existentes en Northern Rock, una medida sin precedentes que logró frenar las colas, pero que no resolvía el problema de fondo: el banco seguía sin un modelo de financiación viable. Tras meses buscando sin éxito un comprador privado dispuesto a adquirirlo, el gobierno británico nacionalizó por completo Northern Rock en febrero de 2008, convirtiéndolo temporalmente en propiedad estatal.
El banco permaneció bajo control público hasta 2012, cuando sus activos más sanos fueron vendidos al grupo Virgin Money, mientras que una parte de su cartera de hipotecas de mayor riesgo quedó en manos de una entidad pública creada específicamente para gestionar su liquidación ordenada a lo largo de los años siguientes.
La lección: crecer rápido con financiación prestada es una apuesta sobre la confianza ajena
El caso de Northern Rock, a menudo eclipsado por la magnitud posterior de la quiebra de Lehman Brothers un año después, fue en realidad uno de los primeros avisos serios de que la crisis financiera global sería mucho más profunda de lo que muchos reguladores anticipaban en 2007. Demostró que un banco puede ser rentable, solvente sobre el papel y tener una cartera de activos razonable, y aun así colapsar si su modelo de financiación depende por completo de que terceros sigan confiando en él día tras día.
Esta misma vulnerabilidad, la dependencia de una financiación que puede desaparecer de golpe cuando la confianza se resiente, reaparecería de forma casi idéntica dieciséis años después en el colapso de Silicon Valley Bank, como veremos en un capítulo posterior de esta serie.
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Preguntas frecuentes
Porque su modelo de negocio dependía de financiarse constantemente en los mercados mayoristas a corto plazo en lugar de con depósitos de clientes. Cuando esos mercados se congelaron durante la crisis crediticia de 2007, el banco se quedó sin forma de financiar sus operaciones.
Significa que concedía hipotecas y las agrupaba en paquetes que vendía a inversores institucionales (titulización), obteniendo así financiación fresca para seguir prestando, en lugar de mantener esas hipotecas en su propio balance financiadas con depósitos.
Porque la noticia de que el banco había solicitado una línea de liquidez de emergencia al Banco de Inglaterra se filtró a la prensa antes de que pudiera comunicarse de forma controlada, generando pánico entre los clientes, que temieron perder sus ahorros.
Fue nacionalizado por completo por el gobierno británico en febrero de 2008. En 2012, sus activos más sanos se vendieron al grupo Virgin Money, mientras que la parte de mayor riesgo de su cartera quedó en manos de una entidad pública para su liquidación ordenada.
La corrida bancaria clásica anterior, con clientes haciendo cola físicamente para retirar sus depósitos, se había producido en 1866 con el colapso del banco Overend, Gurney and Company, casi 141 años antes del caso de Northern Rock.