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Psicología financiera y sesgos cognitivos · Capítulo 8

Sesgo de recencia: por qué compramos el fondo que más subió el año pasado (justo antes de que baje)

Cada enero, los fondos de inversión que más subieron el año anterior reciben una avalancha de dinero nuevo. Y cada año, los estudios muestran lo mismo: esos fondos rara vez repiten como los mejores al año siguiente. El dinero persigue sistemáticamente la rentabilidad que ya pasó, convencido de que lo reciente es lo que mejor predice el futuro.

Respuesta corta

El sesgo de recencia es la tendencia a dar un peso desproporcionado a los eventos más recientes al hacer predicciones sobre el futuro, extrapolando una tendencia reciente como si fuera a continuar indefinidamente. En inversión, este sesgo lleva a comprar los fondos o activos que mejor han rendido en el pasado inmediato, convencidos de que esa rentabilidad reciente predice la futura, cuando la evidencia (incluidos los estudios anuales 'Mind the Gap' de Morningstar) muestra sistemáticamente lo contrario: el rendimiento pasado reciente tiene muy poca capacidad predictiva sobre el rendimiento futuro, y perseguirlo suele llevar a comprar caro, justo cuando una tendencia está a punto de revertir.

Por qué lo reciente pesa más en tu cabeza que lo que pasó hace años

El sesgo de recencia es un caso particular de un mecanismo más general de la memoria humana: la información reciente es más fácil de recordar, se siente más vívida y, por tanto, se percibe como más relevante que información igualmente válida pero más antigua, aunque no exista ninguna razón lógica para que el momento en que ocurrió algo determine su importancia real.

En los mercados financieros, este sesgo se traduce en extrapolación: si un activo ha subido mucho durante los últimos meses o años, la mente tiende a proyectar esa misma tendencia hacia el futuro, como si el pasado reciente fuera una guía fiable de lo que viene, en lugar de un periodo concreto entre muchos posibles.

Los estudios 'Mind the Gap' de Morningstar: perseguir rentabilidad pasada sale caro

La firma de análisis financiero Morningstar publica desde hace años un estudio anual llamado 'Mind the Gap', que compara la rentabilidad que reporta oficialmente un fondo de inversión con la rentabilidad que realmente obtiene el inversor medio en ese mismo fondo, ponderada por el momento en que entra y sale el dinero. El resultado se repite edición tras edición: el inversor medio obtiene una rentabilidad inferior a la del propio fondo, precisamente porque el dinero entra en masa después de los periodos de mejor rentabilidad reciente (cuando el fondo ya ha subido mucho) y sale después de los peores.

Este patrón es la contrapartida, a nivel de producto individual, del mismo fenómeno que ya vimos a nivel de mercado general en el capítulo del efecto manada: el dinero persigue sistemáticamente la rentabilidad que ya pasó, no la que está por venir.

Un ejemplo histórico: extrapolar una burbuja hasta el infinito

💡 Ejemplo 1'Esta vez es diferente'

durante la burbuja de las puntocom de finales de los noventa, muchos inversores particulares justificaban valoraciones de empresas sin beneficios extrapolando directamente los años de subidas consecutivas previas, asumiendo que internet había cambiado las reglas de la valoración para siempre. El razonamiento no se basaba en un análisis de los fundamentales de cada empresa, sino en la simple observación de que el precio llevaba subiendo mucho tiempo, así que 'seguiría subiendo'.

El desenlace, como explicamos en nuestra guía de burbujas especulativas históricas, fue el mismo que en prácticamente todas las burbujas anteriores: la extrapolación de la tendencia reciente funcionó perfectamente hasta el día en que dejó de funcionar, y lo hizo de forma mucho más abrupta que la subida que la precedió.

  • Un activo sube durante meses o años consecutivos.
  • La mente extrapola esa tendencia como si fuera a continuar indefinidamente.
  • El dinero entra en masa justo cuando la tendencia está estadísticamente más cerca de revertir que de continuar.

Por qué este sesgo resulta tan difícil de vencer

Parte de la fuerza del sesgo de recencia viene de que, a corto plazo, suele parecer que funciona: comprar lo que ha subido recientemente sale bien con la frecuencia suficiente como para reforzar la estrategia, exactamente el mismo mecanismo de refuerzo intermitente que alimenta el exceso de confianza que vimos en el capítulo anterior. El problema no es que perseguir tendencias nunca funcione, sino que estadísticamente funciona peor de lo que la intuición sugiere, y cuando falla, suele fallar de golpe y con fuerza.

Cómo protegerte del sesgo de recencia

La defensa estructural más efectiva es automatizar tus aportaciones de inversión con una cadencia fija, en lugar de decidir cuánto invertir según cómo se haya comportado el mercado recientemente. Esto elimina, por diseño, la tentación de aportar más cuando todo sube (justo cuando más caro está) y menos cuando todo baja (justo cuando más barato está).

Antes de invertir en cualquier activo por haber tenido una rentabilidad reciente excepcional, conviene preguntarse explícitamente: si este activo hubiera tenido exactamente el rendimiento contrario en el mismo periodo, ¿seguiría pareciéndome una buena inversión por sus fundamentales? Si la respuesta es no, probablemente el atractivo real viene del sesgo de recencia, no del análisis.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el sesgo de recencia?

Es la tendencia a dar un peso desproporcionado a los eventos más recientes al hacer predicciones, extrapolando una tendencia reciente como si fuera a continuar indefinidamente, aunque el pasado reciente tenga poca capacidad predictiva real.

¿Qué muestran los estudios 'Mind the Gap' de Morningstar?

Que el inversor medio obtiene sistemáticamente una rentabilidad inferior a la de los propios fondos en los que invierte, porque el dinero entra en masa después de los periodos de mejor rentabilidad reciente y sale después de los peores.

¿Es buena idea invertir en el fondo que más subió el año pasado?

La evidencia muestra que la rentabilidad reciente tiene escasa capacidad predictiva sobre la rentabilidad futura. Perseguir el mejor fondo del año anterior suele significar comprar justo cuando esa tendencia está estadísticamente más cerca de revertir que de continuar.

¿Cómo se relaciona el sesgo de recencia con las burbujas financieras?

Las burbujas se alimentan en parte de la extrapolación de subidas recientes hacia el futuro, como ocurrió en la burbuja de las puntocom: cuanto más tiempo lleva subiendo un activo, más gente asume que seguirá subiendo, precisamente lo contrario de lo que sugeriría un análisis frío de los fundamentales.

¿Cómo puedo evitar perseguir la rentabilidad pasada?

Automatizando tus aportaciones con una cadencia fija en lugar de decidir según el comportamiento reciente del mercado, y preguntándote si seguirías considerando atractivo un activo si hubiera tenido el rendimiento contrario en el mismo periodo.

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