Por qué seguimos al grupo incluso cuando sabemos que se equivoca
El psicólogo Solomon Asch demostró en una serie de experimentos de 1951 hasta qué punto la presión social puede alterar el juicio individual. Pedía a un grupo de personas (todas menos una, en realidad actores de su experimento) que compararan la longitud de unas líneas y dieran en voz alta, de forma pública, una respuesta obviamente incorrecta. En torno al 75% de los sujetos reales del experimento se conformó con la respuesta incorrecta del grupo al menos una vez, pese a que la respuesta correcta era, a simple vista, evidente.
En los mercados financieros, este instinto se combina con un mecanismo adicional llamado 'cascada informativa': si ves a mucha gente comprando un activo, es racional asumir, al menos en parte, que esas personas podrían tener información que tú no tienes, aunque en realidad cada una de ellas simplemente esté imitando a las demás en la misma cascada, sin que nadie tenga realmente información nueva.
Un ejemplo reciente: la fiebre de GameStop de 2021
a finales de enero de 2021, la acción de GameStop, una cadena de tiendas de videojuegos con un negocio en declive estructural, pasó de cotizar en torno a los 20 dólares a superar los 480 dólares en cuestión de días, impulsada por una coordinación masiva de inversores particulares en el foro de Reddit r/WallStreetBets. Muchos de los compradores no analizaban los fundamentales del negocio: compraban explícitamente porque veían que el precio subía y que otros miles de personas estaban comprando al mismo tiempo.
El desenlace siguió el mismo patrón que las burbujas que ya vimos en nuestra guía sobre burbujas especulativas históricas, desde la tulipomanía hasta el dot-com: la acción se desplomó con la misma rapidez con la que había subido, dejando a los compradores más tardíos con pérdidas severas, mientras algunos de los primeros participantes ya habían vendido con ganancias multimillonarias.
La prueba de que este sesgo cuesta dinero de verdad: los estudios DALBAR
La firma de análisis financiero DALBAR publica desde hace más de dos décadas un estudio anual ('Quantitative Analysis of Investor Behavior') que compara la rentabilidad que obtienen realmente los inversores particulares en fondos de renta variable frente a la rentabilidad del propio índice de mercado en el que invierten. El resultado se repite año tras año: el inversor medio obtiene sistemáticamente una rentabilidad varios puntos porcentuales inferior a la del mercado, no por elegir mal los fondos, sino por el mal momento en el que entra y sale de ellos.
La explicación de DALBAR coincide con el patrón del efecto manada: los flujos de entrada de dinero hacia los fondos de inversión se disparan después de periodos de fuertes subidas (cuando el entusiasmo colectivo empuja a entrar) y los flujos de salida se disparan después de fuertes caídas (cuando el pánico colectivo empuja a vender), exactamente lo contrario de comprar barato y vender caro.
- El dinero entra en masa a los fondos después de que ya hayan subido mucho.
- El dinero sale en masa de los fondos después de que ya hayan caído mucho.
- El resultado: el inversor medio compra sistemáticamente más caro y vende sistemáticamente más barato que el propio fondo en el que invierte.
Por qué resulta tan difícil ir contra el grupo
Ir contra la corriente cuando todo el mundo a tu alrededor (amigos, redes sociales, titulares de prensa) parece estar ganando dinero con una tendencia concreta exige una resistencia psicológica considerable, similar a la que hace falta para mantener una posición diversificada mientras un activo de moda se dispara sin ti. Es exactamente lo que hicieron los pocos inversores contrarian de esta serie, como Michael Burry, que soportó casi dos años de presión de sus propios inversores por apostar en contra del consenso del mercado antes de que los hechos le dieran la razón.
La mayoría de la gente no tiene ni la información ni la resistencia psicológica de Burry, y esa es precisamente la razón por la que el efecto manada sigue funcionando de forma tan fiable, generación tras generación, pese a que sus consecuencias sean de sobra conocidas.
Cómo protegerte del efecto manada sin necesidad de ser un genio contrarian
No hace falta convertirte en un inversor contrarian para protegerte de este sesgo: basta con automatizar tu estrategia de inversión (aportaciones periódicas fijas, sin importar si el mercado sube o baja ese mes) para eliminar la decisión emocional de 'cuándo' entrar o salir, que es precisamente donde el efecto manada hace más daño.
Desconfiar sistemáticamente de cualquier activo que se presente como 'la oportunidad que no puedes perderte' precisamente cuando más gente habla de él, y recordar que para cuando una tendencia es noticia en todas partes, es probable que la mayor parte de la subida ya haya ocurrido, son dos hábitos simples que evitan buena parte del daño que este sesgo suele causar.
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Preguntas frecuentes
Es la tendencia a imitar las decisiones de un grupo grande de inversores en lugar de basarse en el análisis propio, incluso cuando la evidencia disponible sugiere que esa decisión colectiva podría ser errónea.
Los estudios anuales de DALBAR muestran de forma consistente que el inversor particular medio obtiene una rentabilidad varios puntos porcentuales inferior a la del propio mercado en el que invierte, principalmente por el mal momento en el que compra y vende.
Un grupo masivo de inversores particulares coordinados en el foro Reddit r/WallStreetBets impulsó su precio más de un 1.700% en cuestión de semanas, para después desplomarse con una rapidez similar, siguiendo el patrón clásico de una burbuja especulativa.
Es el mecanismo por el cual las personas asumen que, si mucha gente está comprando un activo, esas personas deben de tener información que ellas no tienen, cuando en realidad cada una de ellas puede estar simplemente imitando a las demás sin que exista información nueva real.
Automatizando tus aportaciones periódicas para eliminar la decisión de 'cuándo' entrar o salir del mercado, y desconfiando de cualquier activo presentado como una oportunidad urgente precisamente cuando más gente habla de él.