Qué es un bono, explicado desde cero
Un bono es, en esencia, un préstamo con papeleo estandarizado. Cuando compras un bono, le estás prestando dinero a quien lo emite (un Estado (deuda soberana) o una empresa (deuda corporativa)) a cambio de dos promesas: te pagará un interés periódico llamado cupón, y te devolverá el importe prestado (el nominal o principal) en una fecha concreta, el vencimiento.
Por ejemplo, un bono con nominal de 1.000 euros, cupón anual del 3% y vencimiento a 10 años te pagará 30 euros cada año durante una década, y al final de esos 10 años recuperarás los 1.000 euros originales, siempre que el emisor no incumpla su pago.
Cómo se gana dinero con un bono
Hay dos formas de obtener rentabilidad de un bono. La primera es simplemente cobrar el cupón cada año y mantenerlo hasta el vencimiento, sabiendo de antemano exactamente cuánto vas a recibir, de ahí el nombre de 'renta fija', en contraste con los dividendos variables de una acción.
La segunda es venderlo antes del vencimiento en el mercado secundario, donde el precio del bono fluctúa constantemente. Aquí es donde muchos inversores se sorprenden: el precio de un bono ya emitido puede subir o bajar de forma notable, incluso sin que exista ningún riesgo de impago, simplemente porque cambian los tipos de interés del mercado.
La relación inversa entre precio y tipos de interés
Esta es la idea más importante (y más contraintuitiva) de toda la renta fija: cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos que ya existen en el mercado baja. Cuando los tipos bajan, ese mismo precio sube.
La lógica es sencilla una vez que la ves: si tienes un bono que paga un cupón fijo del 3% y de repente los bonos nuevos que se emiten pagan un 5% porque los tipos han subido, tu bono del 3% se ha vuelto menos atractivo. Para poder venderlo, tendrás que bajar su precio hasta que su rentabilidad efectiva para el comprador se acerque a ese nuevo 5% del mercado. Lo contrario ocurre si los tipos bajan: tu bono del 3% se vuelve más atractivo que los nuevos, y su precio sube.
Esta mecánica es exactamente la que explica por qué, en el capítulo sobre QE y QT de esta Academia, decíamos que el Quantitative Easing empuja al alza el precio de los bonos: el banco central compra grandes cantidades, la demanda extra sube su precio y baja su rentabilidad exigida a lo largo de toda la curva.
La duración: por qué unos bonos son más sensibles que otros
No todos los bonos reaccionan igual a un cambio de tipos. Los bonos con vencimientos más largos (10, 20, 30 años) son mucho más sensibles a las variaciones de tipos de interés que los bonos a corto plazo (1-2 años). A este concepto se le llama duración: cuanto mayor es la duración de un bono, más se mueve su precio ante un mismo cambio de tipos.
Imagina que los tipos de interés suben un punto porcentual de golpe. Un bono a 2 años podría caer de precio en torno a un 2%. Un bono a 30 años, con la misma subida de tipos, podría caer más de un 15-20%, precisamente porque ese punto extra de interés hay que 'compensarlo' durante muchos más años de flujos de caja futuros descontados a un tipo mayor.
Tipos principales de renta fija
No toda la renta fija es igual de segura. La clasificación más importante distingue entre el emisor y su calidad crediticia, es decir, cuánto se confía en que pagará lo prometido.
- Deuda soberana de países desarrollados (Alemania, EE. UU.): el nivel más bajo de riesgo de impago, aunque no libre de riesgo de tipos.
- Deuda soberana de países emergentes: mayor rentabilidad exigida por el mayor riesgo político y de impago.
- Deuda corporativa 'investment grade': empresas con calificación crediticia alta, riesgo de impago bajo pero superior al soberano.
- Deuda corporativa 'high yield' (bonos basura): empresas con calificación crediticia baja, rentabilidad mucho mayor a cambio de un riesgo de impago significativo.
Los riesgos reales de la renta fija (no es "sin riesgo")
Es habitual escuchar que la renta fija es 'segura' frente a la renta variable. Es más correcto que menos volátil, pero no está libre de riesgo. Existen al menos tres riesgos distintos que conviene separar con claridad.
- Riesgo de tipos de interés: si vendes antes del vencimiento y los tipos han subido, puedes vender con pérdidas, como vimos en el ejemplo del bono a 30 años.
- Riesgo de crédito o impago: el emisor puede no poder pagar el cupón o devolver el nominal, especialmente en deuda corporativa de baja calidad o deuda soberana de países inestables.
- Riesgo de inflación: si la inflación sube más que el cupón fijo que cobras, tu rentabilidad real (descontando inflación) puede ser negativa, un problema que explicamos con detalle en nuestra guía de inflación y poder adquisitivo.
Cómo invertir en renta fija en la práctica
Para la inmensa mayoría de inversores particulares, comprar bonos individuales directamente no es práctico: requiere importes mínimos altos y conocimiento específico para analizar cada emisor. La forma habitual de acceder a renta fija es a través de ETFs o fondos de renta fija, que agrupan cientos de bonos distintos en un único producto diversificado y líquido.
Existen ETFs de renta fija muy segmentados: por duración (corto, medio, largo plazo), por tipo de emisor (soberana, corporativa) y por calidad crediticia. Esa granularidad te permite ajustar tu exposición a los riesgos concretos que acabamos de describir en lugar de comprar 'renta fija' como un bloque homogéneo.
Qué papel juega la renta fija en una cartera diversificada
La renta fija cumple normalmente dos funciones dentro de una cartera: reducir la volatilidad total (los bonos, especialmente de gobierno, suelen moverse de forma distinta a las acciones en las caídas de mercado) y generar una renta periódica más predecible que los dividendos de la renta variable.
Cuánta renta fija conviene tener depende de tu horizonte temporal y tolerancia al riesgo: alguien con 30 años por delante hasta la jubilación normalmente necesita menos renta fija (y más renta variable) que alguien a cinco años de necesitar ese dinero. Es una de las variables que conviene revisar dentro de tu plan de independencia financiera.
Lleva esta información a tu situación real
eXcenda une patrimonio neto, gastos, simulaciones y contexto macro en una sola app para que pases de la teoria a la decision.
Preguntas frecuentes
No. Tiene menos volatilidad que la renta variable en general, pero conserva riesgo de tipos de interés, riesgo de impago del emisor y riesgo de que la inflación erosione su rentabilidad real.
Porque el precio de mercado de los bonos existentes baja cuando suben los tipos de interés, independientemente de que el emisor siga pagando con normalidad. Es riesgo de tipos, no riesgo de impago.
Es el pago de interés periódico (normalmente anual o semestral) que el emisor se compromete a pagarte mientras mantengas el bono, calculado como un porcentaje fijo sobre su valor nominal.
Es una medida de cuánto varía el precio de un bono ante un cambio en los tipos de interés. A mayor duración (normalmente asociada a vencimientos más largos), mayor sensibilidad del precio a las variaciones de tipos.
Depende de tu objetivo: la de corto plazo es más estable pero con menor rentabilidad esperada; la de largo plazo ofrece más rentabilidad potencial a cambio de mayor sensibilidad a los cambios de tipos.
Sí, si lo vendes antes de su vencimiento y los tipos de interés han subido desde que lo compraste. Si lo mantienes hasta el vencimiento y el emisor no incumple, recuperas el nominal completo independientemente de las fluctuaciones intermedias de precio.
Una muy directa: las decisiones de tipos de interés y los programas de compra de bonos (QE) o venta (QT) de los bancos centrales son, junto con la inflación esperada, el principal motor de los movimientos de precio en los mercados de renta fija.