Qué es un plan de pensiones individual y qué es un plan de empleo
Un plan de pensiones individual es un producto que contratas tú mismo con un banco, aseguradora o gestora. Eliges la entidad, el plan concreto dentro de su catálogo y decides cuánto aportar cada año, dentro del límite legal.
Un plan de empleo (también llamado plan de pensiones de empresa) lo promueve tu empleador para el conjunto de la plantilla, normalmente con aportaciones periódicas que complementan o igualan una parte de tu salario. Si eres autónomo, existe una figura equivalente: los planes de pensiones simplificados de empleo para autónomos, a los que puedes adherirte de forma individual.
- Plan individual: lo eliges y gestionas tú, con total libertad sobre la entidad.
- Plan de empleo: lo gestiona una comisión de control con representación de la empresa y los trabajadores, con un catálogo de opciones más limitado.
- Plan simplificado de autónomos: mismo límite ampliado que el plan de empleo, pero accesible sin depender de una empresa.
Límites de aportación: la gran diferencia
El límite de aportación con derecho a reducción fiscal a un plan individual es de 1.500 € anuales. Este límite se redujo drásticamente desde los 8.000 € que se permitían hasta 2021, precisamente para incentivar el trasvase de ahorro hacia los planes de empleo.
El plan de empleo, en cambio, permite aportar hasta 8.500 € adicionales al año (sumando aportación de la empresa y aportación propia del trabajador si el plan lo permite), lo que eleva el límite conjunto combinable con el plan individual hasta 10.000 € al año.
si tu empresa aporta 2.000 € al año a tu plan de empleo, todavía te queda margen para aportar hasta 6.500 € adicionales a ese mismo plan de empleo (si el reglamento lo permite) y, además, hasta 1.500 € a un plan individual aparte, sin superar el límite conjunto de 10.000 €.
Comisiones: por qué el plan de empleo suele salir más barato
Los planes de empleo negocian condiciones de forma colectiva para toda la plantilla, lo que habitualmente se traduce en comisiones de gestión y depósito más bajas que las de un plan individual contratado por una sola persona en el catálogo estándar de un banco.
En un producto donde el rescate puede llegar décadas después, una diferencia de comisión de apenas unas décimas de punto porcentual anual se traduce, acumulada durante todos esos años, en una diferencia relevante sobre el capital final acumulado.
Quién decide dónde se invierte tu dinero
En un plan individual, tú eliges entre las opciones que ofrece la entidad: desde planes de renta fija conservadora hasta planes de renta variable global. En un plan de empleo, la comisión de control suele definir un menú más reducido de opciones, a veces con fondos de ciclo de vida que ajustan automáticamente el riesgo según te acercas a la jubilación.
Esta menor capacidad de elección en el plan de empleo no suele ser un problema relevante si las opciones disponibles son de bajo coste y coherentes con tu horizonte temporal, pero conviene revisarlas igualmente en lugar de asumir que están optimizadas para tu caso concreto.
Cuál priorizar: un orden práctico
Si tu empresa aporta a un plan de empleo, esa aportación es, en la práctica, dinero adicional que no recibirías de otra forma: casi siempre conviene aprovecharla al máximo antes de destinar ahorro adicional a un plan individual.
Una vez agotada la aportación de empresa, la decisión de aportar más (a un plan individual, a un plan de empleo con aportación voluntaria, o en su lugar a vehículos líquidos como un ETF indexado) depende de cuánto valoras la ventaja fiscal inmediata frente a la falta de liquidez hasta la jubilación, salvo contingencias concretas.
- Primero: aportación de empresa a tu plan de empleo, si existe (es la parte con mayor rentabilidad garantizada de todo el sistema).
- Segundo: valorar aportación voluntaria adicional según tu tipo marginal de IRPF y tu necesidad de liquidez antes de la jubilación.
- Recuerda que, al rescatar cualquiera de los dos, la fiscalidad del rescate es la misma: tributa como rendimiento del trabajo en la base general.
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Preguntas frecuentes
Sí, ambos límites son compatibles y se suman hasta un máximo conjunto de 10.000 € anuales (1.500 € del plan individual más hasta 8.500 € del plan de empleo).
El saldo acumulado es tuyo y puedes movilizarlo a otro plan de pensiones (individual o del nuevo empleo) sin coste fiscal, igual que ocurre con los traspasos entre planes individuales.
Sí, mediante los planes de pensiones simplificados de empleo para autónomos, que ofrecen el mismo límite ampliado que los planes de empleo tradicionales sin necesidad de depender de una empresa.
La aportación de la empresa conviene aprovecharla siempre que exista, porque equivale a una rentabilidad inmediata que ningún otro producto puede igualar. Aportar voluntariamente por encima de eso ya depende de tu tipo marginal de IRPF y de cuánta liquidez necesitas antes de la jubilación.